CARTA DE UN TRABAJADOR DE TELEMADRID

He estado mirando los comentarios en internet al hilo de las noticias sobre la huelga en Telemadrid y me sorprende que haya tantos contra la movilización de unos trabajadores que solo pretenden defender sus empleos, seriamente amenazados por la política de recortes de personal que viene practicando la dirección de una televisión pública.

Que los sindicatos a nivel nacional no estén respondiendo a las expectativas de los trabajadores, no significa que a un nivel local no se puedan realizar acciones dignas y efectivas en defensa de los trabajadores.

Más nos valdría a los curritos apoyarnos mutuamente en vez de tirarnos con lanza, mientras los que juegan con nuestro pan se parten el pecho de risa, de nuestra miopía para identificar a los verdaderos responsables de nuestra progresiva precariedad.


Como trabajador de Telemadrid os aseguro que nos estamos moviendo por el futuro de nuestro empleo y de la tv pública, sin dejarnos dirigir por intereses ajenos a los de los propios trabajadores.

Nuestros sueldos son normales, no somos unos privilegiados con salarios fantásticos ni nada parecido, por ejemplo el sueldo de un cámara, que está en la parte media de la tabla, es de 27.366 € BRUTOS/año. Nuestro salarios son públicos (descargar pdf), mientras que los de los directivos son opacos y descononocidos por los trabajadores y el resto de la sociedad madrileña


En lo que si somos privilegiados TODAVIA, es en unas condiciones laborales dignas, que las administraciones publicas deberían tratar de extender, en lugar de optar por la precariedad de un “mercado” laboral que hace honor a su nombre al tratar a los trabajadores como mercancía y no de la más preciada, por cierto.


Solo añadir que hay que confiar en la capacidad de los trabajadores para luchar por sus derechos sin dejarse manipular, solo pensad que con cada día de huelga perdemos unos 100 € y vamos hacia la indefinida. Creo que no somos tan tontos como para sacrificar parte sustancial de nuestros recursos de vida por razones vagas o injustificadas.


El 90% de la plantilla ha secundado la huelga y una gran parte del 10% que no lo ha hecho son periodistas que han de agradecer sus recientes contratos, para hacer el trabajo sucio que redactores de la casa de toda la vida se han negado a hacer por dignidad profesional.