10 años del “tamayazo”. Telemadrid, testigo de la infamia

Alfonso García:

Este lunes se han cumplido diez años del único Golpe contra las instituciones finalizado con éxito en la última etapa democrática en España. Hasta el 23-F, con Tejero, su pistola y sus guardias, fue un rotundo fracaso. Sin embargo el “tamayazo”, sin necesidad de desenvainar ningún sable, logró cambiar el resultado de unas elecciones democráticas e impedir que gobernara la opción progresista elegida por los ciudadanos. Las consecuencias de aquello son de sobra conocidas con la victoria de Esperanza Aguirre tras la repetición de los comicios. De poco sirve pensar qué habría sucedido en la Comunidad de Madrid con un gobierno de izquierdas, pero lo que sí sabemos es lo ocurrido durante las dos legislaturas y media de Esperanza Aguirre más lo que le queda a Ignacio González. Espías, Gürtel, desmantelamiento de la sanidad y enseñanza públicas, despojo de los servicios sociales y manipulación y ruina de Telemadrid, son algunos de los haberes del gobierno del PP.

Precisamente la televisión autonómica, por aquel entonces de todos los madrileños, jugó un papel destacado y fundamental en la información y cobertura del “tamayazo” así como la posterior comisión de investigación. El mismo día de los hechos nos apuntamos el éxito de entrevistar en directo en la edición de tarde de Telenoticias al propio José Tamayo. Aquello fue casi una de espías pues tuvimos que guardar el secreto hasta el último momento y entrarlo de manera clandestina por el garaje a las instalaciones de la Ciudad de la Imagen para evitar posibles incidentes que, en honor a la verdad, no se produjeron salvo algunos gritos e insultos, al finalizar la entrevista, y que hoy podríamos denominar escrache. Quienes disfrutaron de lo lindo, se convirtió en la anécdota el día, fueron los miembros de seguridad interna con sus medidas de protección al traidor. Alguno, incluso, llegó a ir armado. Para nada, naturalmente.

Esa misma semana, y también con mi querida Susana Pfingstein, entrevistamos en directo al abatido Rafael Simancas y Fausto Fernández. La única que optó por la entrevista grabada fue, efectivamente, Esperanza Aguirre que prefirió hacerla en directo en la Televisión Española de Alfredo Urdaci.

Ya en los días posteriores y cuando se iba a abrir la comisión de investigación, recuerdo el debate suscitado en una de las reuniones del comité de dirección de Telemadrid en el que me sentaba como director de informativos. Al proponer la  retransmisión íntegra de las comparecencias algún directivo de la Casa mostró su disconformidad por lo que significaría iniciar algo que se ignoraba cuándo iba a finalizar y, por consiguiente, la casi segura pérdida de audiencia y la merma en los ingresos publicitarios. En esa discrepancia interna tuve la complicidad del director general de Telemadrid, Francisco Giménez-Alemán, que, como ocurrió con las retransmisiones de las manifestaciones contra la guerra de Iraq, apostó por apoyarme en la iniciativa, en particular, y por el periodismo, en general, dejando a un lado los otros intereses.

Lejos de que se cumplieran los malos augurios, esa decidida jugada obtuvo una sobresaliente repercusión que sumó al prestigio, que por aquel entonces tenía Telemadrid, y cuya máxima era informar sin tapujos de lo que ocurría en las calles de la Comunidad y en sus instituciones.

No solo el éxito mediático fue supremo y hasta medios críticos aplaudieron la iniciativa, lo más importante es que Telemadrid estuvo, una vez más por aquel entonces, al lado de los ciudadanos haciendo periodismo. Las felicitaciones nos llegaron desde todos los puntos de España y la comisión de investigación del “Caso Tamayo” era la banda sonora en bares y cafeterías. No se hablaba de otra cosa y, por si fuera poco, fuimos premiados con matrícula de honor en audiencia. Se llegó a superar el 35% de share. Pero lo fundamental fue el ejercicio periodístico realizado. Es cierto que al cabo de unas tres semanas tuvimos que ir reduciendo las horas de emisión pues los comparecientes eran de menor calado y, en paralelo, dejó de interesar a los espectadores.

Aquello, a lo que quizás entonces no le dimos el valor que tenía, supuso un hito en la televisión de España. Nunca antes se había hecho nada parecido y tanto el público como los profesionales así lo reconocieron. Sin embargo, hubo quien no lo hizo y que por todos los medios trató de impedirlo. Como bien recuerda Francisco Giménez-Alemán, desde Génova y el PP intentaron que la comisión no se retransmitiera en directo sino que se hicieran resúmenes. Afortunadamente para el periodismo y para los ciudadanos fuimos sólidos a esas presiones y, en honor a la verdad, contamos con el apoyo de  Alberto Ruiz-Gallardón, entonces presidente en funciones, que en ningún momento pretendió interferir. Como en otras ocasiones delicadas, incluso para él, dejó hacer a los periodistas. (Por eso hoy me resulta tan desconocido el Gallardón ministro, aunque eso es otro cantar).

Diez años después, con la perspectiva que da el tiempo y, sobre todo, al ver el expolio que han perpetrado en Telemadrid, solo me cabe el orgullo personal y profesional, compartido con la totalidad de los compañeros de entonces de haber hecho algo único.  Y no me queda duda,  sino certeza absoluta tal como han dinamitado el prestigio de la Casa, que hoy y desde hace diez años, la dirección militante solo habría hecho algo similar si hubiera sido para beneficiar al PP.

Nosotros hicimos lo que hicimos pensando en los madrileños y en el periodismo. Como ya he dicho en alguna ocasión, Telemadrid y todos los que la hacíamos, entonces, éramos de fiar. Y lo demostramos siendo testigos activos de la mayor infamia cometida en democracia a una institución.

Artículo original en Alfonso García-Noticiasdigital.es