Susto o muerte

Iba a escribir: “Para ser un periodista honesto…” Y he pensado, qué boutade. Es como decir: “para ser un torero valiente”, o un “notario fiable”, o un “juez ecuánime”, o un “velocista veloz”.

Al torero se le supone la valentía; al notario la fiabilidad de dar fe; al juez, la ecuanimidad, y al velocista, la velocidad.

Empiezo de nuevo. Para ser periodista, es decir, para cumplir con el oficio -sin ser ni más ni menos honesto que nadie, sin ser un hombre o mujer especialmente buenos, ni Teresa de Calcuta, ni un monje de la orden benedictina- , lo único que hay que hacer es seguir las normas que se estudian en las Facultades de Periodismo. La honestidad es consustancial al oficio. Si no se cumplen esas normas (que no voy a recordar aquí) , uno no es ni mejor ni peor persona, ni malo ni bueno. Sencillamente no es periodista. Un mal periodista puede ser un estupendo presidente de su comunidad de vecinos, una bellísima persona. No será periodista si no se debe a las normas del oficio. Una de ellas es “no opinar”.
Diferenciar claramente, en sus propios espacios, la opinión de la información, es algo que hemos aprendido desde pequeñitos los periodistas. Olvidarlo es pasarse a otro bando. Cuando un periodista se pasa al sector “opinador” y quiere vender su opinión en los espacios de “información”, ya no estamos ante un periodista. Hay espacios donde hacerlo, sin venderlo como información.

“Un nuevo Zoom”

Al hilo del nuevo reportaje de Zoom, en Telemadrid, sobre el “adoctrinamiento de las series de TV”, nada nuevo que decir sobre el paso de los Informativos de la cadena al sector opinativo. No es nuevo. Llevan años así, y así les va. Ellos sabrán si en una TV pública se puede verter opinión en espacios informativos. Esta vez han ido a dar en callo, justo con el sector de productores de series de TV, que han protestado enérgicamente sobre la andanada de unos cuantos talibanes de una televisión marginal. Morder la mano que da de comer a muchas televisiones no es inteligente. Esta vez no se va contra demoníacos independentistas vascos y catalanes, sino contra productoras que tienen el negocio empotrado en las televisiones públicas y privadas.

“Cerebros” y ejecutores

Los “cerebros” que plantean este tipo de reportajes no piensan en los ejecutores que deben plasmar su ideario en los Informativos. Ya llevan años haciéndolo y seguramente tendrán su recompensa por haber dejado de ser periodistas. Muchos años de salarios extravagantes- teniendo en cuenta su valía-, salarios que por supuesto se han mantenido- no se si aumentado- después de un ERE que expulsó a la calle a 860 trabajadores a la calle, muchos periodistas.

Me pregunto qué sentirán los periodistas (¿?) que se han quedado a las órdenes de los que siguen cobrando lo mismo mientras ellos tienen que llevar a sus vídeos la maniaco-ideología de esos pocos que se forran.

Susto o muerte

Los que elegimos no manipular en Telemadrid tuvimos el susto en el cuerpo durante años, aguantando la presión de los talibanes; nos asustó mucho todo el dinero que perdimos en las huelgas contra la manipulación y contra el ERE que nos ponía en la calle; y nos llevamos el susto definitivo cuando un 12 de enero nos vimos en el paro.

Los que eligieron manipular han elegido muerte. Trabajar en una tv muerta, hacer reportajes muertos que huelen a muerto y a caspa. Pobres ejecutores. Se están fraguando unos curricula de muerte.

Artículo original en: lapirenaica.blogspot.com.es
la pirenaica