Programación, audiencias y situación económica AÑO 2010 Programación de Telemadrid: suspenso en septiembre
Programación de Telemadrid: suspenso en septiembre
Lunes 13 de Septiembre de 2010 09:08

Ha empezado el nuevo curso y ya sabíamos que, esta temporada, la vuelta al cole iba a ser complicada porque, en el nuevo panorama audiovisual, Telemadrid tenía muchas asignaturas pendientes: cada vez hay más matriculados en el patio de la TDT y son muchos los que quieren ser el primero de la clase o, al menos, no caer en el oscuro pozo del fracaso escolar.

Pero para progresar adecuadamente hay que trabajar duro, y los que tenían que esforzarse no han hecho los deberes este verano.

En lugar de estudiar como sus compañeros, en vez de estimular la imaginación para idear nuevos formatos, llenar de contenido las parrillas, comenzar una nueva temporada con la ilusión de ser los mejores y presentarse a los exámenes preparados, han sucumbido a los placeres del verano y a la tentación de la molicie, y así los que no se han entregado a un irresponsable "dolce far niente" se han dedicado a pelearse por un puesto en el equipo deportivo, con la vista puesta en las primas y sin tener la más mínima idea ni de las reglas del juego ni del tipo de liga en que estaban jugando.

La segunda planta se parece cada vez más a un capítulo de Glee, o de High School Musical, pero sin los Jonas Brothers o Hannah Montana sino con adolescentes feos y descerebrados viviendo la plenitud de su edad del pavo. El resultado era previsible: hemos comenzado septiembre suspendiéndolo todo, porque los que llevan el instituto no tenían un plan mejor que el de repetir el curso anterior.

Que se va Curri de Alto y claro: da lo mismo. 3,2 (y eso que no ha estrenado su programa en la cadena de Vocento, que cuando lo haga veremos el monstruo que han creado con dinero público). Que Somoano no funciona por la noche: pues a la mañana, donde tampoco sube del 3. Tan lejos del aprobado como la Tárrega (3.1), el Círculo (3,3) o Dragó, que ha tenido una puntuación tan baja que no merecía la pena ni que hubiera vuelto de sus vacaciones niponas. Lo de Santi Acosta es capítulo aparte: puede que esté agotado por sus clases nocturnas en otra academia, pero lo cierto es que también le cuesta mucho superar el tres en cada programa. Ni siquiera ha rozado el cinco la segunda edición de un Crackovia que es un éxito en Cataluña pero que aquí se ha presentado mucho más desganado y cutre. Y así todo.

Y cada día se sorprenden porque hemos convertido en costumbre lo de rozar el cero técnico, y le echan la culpa a los medidores, que nos tienen manía, y no paran de pedir revisiones sin reconocer lo evidente: que no se han preparado lo suficiente para afrontar los nuevos retos que nos esperan y que claramente, precisan un cursillo acelerado y necesitan mejorar si no quieren ser expulsados del mercado televisivo, cosa que no debemos dejar que ocurra porque con ellos nos arrastrarían a todos nosotros .

¿No tendrá que ver con que nuestra casposa programación es comparable a la de subproductos como Popular TV, Intereconomia o Libertad Digital, todas concedidas por obra y gracia de la lideresa, y que comparten con nuestra cadena su aspecto anticuado y barato y una parrilla llena de series antediluvianas, películas rancias, teletiendas baratas y propaganda grosera? ¿Es eso televisión?

(UGT La Parabólica nº 125)