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El 11 de febrero Paloma Ferre reunió a un grupo de redactores de "MXM" para anunciarles que era víctima de una conspiración, razón por la cual se veía obligada a comunicarles que en los viajes deberían asumir con celo las funciones de producción. Horas después, partió con destino a un país africano en compañía de su novio.
No de luna de miel, sino para grabar un ‘Madrileños por el mundo' durante doce días, que es por cierto el doble de tiempo que se emplea en una buena parte de los viajes.
Nada más llegar a ese país, comenzó a demostrar su eficiencia productiva: no sólo se iba sin cintas, sino que ya en el aeropuerto le estaban esperando dos coches, el que había gestionado Telemadrid y otro que ella había contratado por su cuenta y riesgo, no sabemos si antes o después de cancelar la reserva del hotel que le habían buscado para cambiarlo por otro, lo que supone un sobregasto de más de 1.000 €. ¿Quién se lo permite?
Por no saber, ni siquiera sabía activar el móvil, el mismo con el que se gastó 3.000 euros durante sus vacaciones. Para cuando vuelva, estará a punto de estrenarse en TVE ‘Españoles por el mundo', programa que competirá directamente con nuestro formato y que curiosamente firma New Atlantis, con la que la Ferre hizo ‘Babelmania'.Conviene recordar que ella ya trabajó a espaldas de Telemadrid para ‘Andaluces por el mundo' con su otro protector, Ricardo Medina.
En un momento en que se debería mimar uno de los programas con más éxito de la cadena, se aprieta las tuercas a los reporteros con la excusa de reducir un presupuesto ya miserable de por sí. Así, redactores exhaustos se arrastran a miles de kilómetros de aquí sin el soporte de un equipo ni posibilidad de afrontar cualquier imprevisto, asumiendo bajo coacción competencias que les superan y en condiciones de trabajo abusivas. Y para más inri, con la presión añadida de que las grabaciones están innecesariamente pegadas al día de emisión. Como evidentemente ellos ni pueden ni saben asumir el trabajo de todas las categorías, se contrata o se asigna a más redactores para poder solventarlo, con lo que el cuello de botella es cada vez mayor, y más abultado el presupuesto.
Los madrileños se ven obligados a acompañarles de esta manera en jornadas inhumanas, muchas veces bajo un clima adverso.
Ese plan de trabajo delirante afecta por fuerza a la calidad del producto, que se resiente de esa dirección caótica y la ausencia de producción o realización, lo que provoca que muchas partes del programa tengan una calidad ínfima e inemitible. Un hecho que se refleja en la audiencia del espacio, que aparte de su duración excesiva y de una redifusión masiva dañina para el formato, ha visto cómo su cuota de pantalla se ha reducido sensiblemente respecto a la temporada anterior. ¿Quién quiere acabar con MXM? ¿Acaso aquellos que han olvidado que en televisión está todo inventado, y que la división del trabajo es lo más eficiente y rentable para cualquier empresa? ¿O realmente existen intereses ocultos para cargárselo -o llevárselo fuera- y la conspiración de la que tenemos que hablar es de otra?
EN LA RADIO
Atentado en Madrid y, como siempre, el oyente que quiere informarse no lo puede hacer en nuestra emisora porque a esa hora se está emitiendo un programa de Telemadrid. La Tele fue informando de esta noticia de primera magnitud con rótulos a pie de pantalla. Sin embargo, en la Radio, como todos sabemos, no se puede leer.
El nuevo fichaje decidió no interrumpir el programa de Ely del Valle y, no contento con el desfase, cuando retoma el informativo el único recurso que utiliza para hablar del suceso es abrir los micrófonos a los oyentes para que sean ellos los que nos cuenten lo que está pasando.
Cuando ya se decide que un redactor se desplace al lugar de los hechos, optan por enviar a la corresponsal de la zona norte, que no tiene contrato con la Radio y que está para cubrir la información que se genera en una zona geográfica a la que a nosotros nos cuesta llegar, en tiempo y en dinero para taxis. Para más desfachatez, deja GRABADA una crónica de ACTUALIDAD para el boletín de las 16.00 horas: ¡VIVA LA INMEDIATEZ!. Total, que entre el frenillo y la sinrazón, a esta Radio no hay quién la entienda.
(La Parabólica nº 56)
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