¿No había otro?

El pasado 2 de Mayo, durante el copetín ofrecido para celebrar la fiesta de la Comunidad, se realizó una conexión con la redactora que cubría el evento.

Marisa de la Cruz azorada por haber sido pillada con una cerveza en la mano, se deshizo en disculpas: “perdonadme, mirad chicos, sé que no debo…” mientras buscaba angustiosamente a alguien conocido que le sujetara la cerveza.

En una de esas coincidencias que tiene el destino, Hermann Tertsch, estaba justo a sus espaldas. Ni corta ni perezosa le coloca la cerveza en la mano, mientras le dice: “estoy trabajando y no puedo salir bebiendo, gracias.” Hermann se deshace de la cerveza como si le quemara en las manos, mientras la fulmina con la mirada. ¿No había otro, Marisa?

(CGT La Hoja del Viernes 07/05/10)