Muchas personas, falseando la verdad, prefieren parecer a ser. (Esquilo)
EL SECTARISMO, EL MAL DEL PERIODISMO. La Asociación de la Prensa de Madrid publicó el pasado viernes su Informe Anual de la Profesión Periodística 2006. El estudio revela que existen dos aspectos especialmente cuestionados en esta profesión en la actualidad: uno es el amarillismo y sus vínculos con la prensa del corazón; el otro es el sectarismo y tiene que ver con la escasa credibilidad que la sociedad otorga a los informadores, especialmente en noticias políticas, "consecuencia de un alineamiento ideológico y partidista tan evidente, que es percibido por todos los demás y no tanto por quienes lo practican", aseguraba el informe.
Durante su presentación, el presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa de Madrid (FAPE) y de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Fernando González Urbaneja, advirtió del peligro de "desnaturalización de la profesión" por parte de las malas prácticas de algunos "que dicen hacer periodismo".
El informe señala que el 55 por ciento de los ciudadanos tienen poca confianza en la información política, ninguna confianza el 26 por ciento, y sólo a un 15 por ciento de los encuestados le merece un elevado grado de credibilidad.
Sería fácil identificar a Telemadrid como uno de los medios en los que esta denuncia se convierte en realidad, e imaginar a muchos de los ciudadanos madrileños como los sufridos espectadores que no confían en la información política que desde esta televisión se ofrece.
Sin embargo, no sería justo limitar el alcance de este informe. La advertencia es extensiva a otros medios y a otros profesionales, sin que la generalización pueda entenderse como un consuelo. Todo lo contrario. El sectarismo de muy diverso tipo parece instalado en esta profesión con voluntad de arraigo. Por ello resulta más necesaria que nunca la defensa de una televisión pública que evite el "atrincheramiento" ideológico, legítimo en la línea editorial de un medio privado, pero incompatible con un medio financiado por todos los madrileños y al servicio de toda la comunidad.
Se trata, en definitiva, de hacer realidad el contenido de la ley de creación del Ente Público que establecía el pluralismo, la objetividad y la veracidad como los elementos esenciales de nuestra actividad periodística. A ello seguimos apelando, hoy con más razones, con más razón, que nunca.
EL DERECHO DE RÉPLICA
Por plantear estas cuestiones se nos ha acusado de muchas cosas desde la dirección. En un principio se afirmó que no representábamos a nadie, luego se dijo que el Consejo de Redacción era un grupo minoritario al servicio de intereses partidistas, extremistas se nos llegó a calificar, o también se nos acusó de intimidar, coaccionar o impedir el trabajo de otras personas. Ahora se nos ha llamado también censores, moralistas o puristas. Quien lo ha hecho ha sido el editor y presentador del informativo del mediodía. Víctor Arribas ha enviado tres cartas al Consejo de Redacción. Reclama que no se juzgue su trabajo y que su protesta aparezca en este boletín. Considera inaceptable que sean periodistas en su propio medio quienes critiquen su informativo.
Muchos de vosotros habéis recibido esas cartas. Se han enviado desde el propio Consejo de Redacción porque nunca nos ha guiado el oscurantismo. Es más, nos gustaría que este debate fuera abierto, y que el propio director de informativos explicara ante sus trabajadores, nosotros, qué criterio sustenta su acción.
Lo hemos intentado desde el principio y mediante muchos cauces. Pero siempre se nos ha negado esa posibilidad. Este boletín es el recurso que nos queda como periodistas para expresar ante nuestros compañeros en esta empresa, y ante quienes lo reciben fuera de ella, que existe una voz discrepante en la redacción de Telemadrid. Discrepante con el modo en qué esta televisión ha desvirtuado su razón de ser, discrepante con la utilización sectaria de sus servicios informativos, y discrepante con el hostigamiento a muchos redactores por el mero hecho de no ser dóciles o afines. Lo hacemos con la palabra escrita, porque somos periodistas y ésa es nuestra herramienta, y hoy por hoy nuestra única defensa. Y lo hacemos pese a que no nos provoca ninguna satisfacción constatar semanalmente lo que esta dirección perpetra en nombre de esta profesión y en nombre de esta empresa.
Pero nunca se ha pretendido ridiculizar, descalificar, ofender y menos aún, como se nos dice, censurar. Reivindicamos valores profesionales opuestos a la manipulación y, por tanto, a la censura, que no deja de ser su expresión más grosera.
Se denuncia la evidencia burda, no el redactor que la comete muchas veces contra su voluntad, se refleja la omisión interesada, el error intencionado o la mentira descarada. Tenemos la convicción de que si no lo hacemos contribuimos con nuestra pasividad a sepultar esta empresa en el descrédito. No somos nosotros quienes empañamos el nombre de Telemadrid. Y anteponemos los argumentos ante quienes como argumentos emplean el insulto. Creemos que esta redacción vive ya demasiado tiempo una tensión insufrible y una crispación que, lejos de alimentar, deseamos que no suponga un elemento añadido de desgaste personal y profesional para tantos compañeros.
DE MEMORIA Y DE HISTORIA
Fiel a su cita con la parcialidad, a Telemadrid poco parece importarle que la cuestión a debate sea tan sensible como la Ley de la Memoria Histórica (la "denominada" ley de la memoria histórica se dijo en algún informativo. ¿Acaso debemos decir a partir de ahora la "denominada" ley del suelo o el "denominado" Estatuto de Cataluña?).
Ayer se dedicaron dos vídeos a ampliar la información. Uno con la visión de los historiadores. Deberíamos decir de algunos historiadores opuestos al proyecto de ley (léase César Vidal, Pío Moa y Ricardo de la Cierva), Deberíamos añadir que siempre los mismos historiadores.
Fugazmente, es cierto, también se expresó el escritor Rafael Torres en una declaración a favor de la Ley, en seis segundos, y se incluyó un testimonio del prestigioso hispanista Stanley Payne, en el que afirmaba que memoria e historia son conceptos distintos, e incluso contradictorios.
El segundo vídeo incluía la opinión de "la calle". O deberíamos decir que recogía "una opinión de la calle", porque ningún entrevistado manifestó algo distinto a lo que en el texto de la información se decía: "en la calle no se entiende porqué se quiere remover todo esto"
Hasta aquí la historia. Pero también tenemos memoria. Y la memoria nos dice que hace escasamente un mes Telemadrid, la misma que ahora plantea la inconveniencia de debatir sobre nuestro pasado, no tuvo ningún reparo en reabrir el debate sobre la masacre de Paracuellos (donde según Telemadrid los republicanos asesinaron a centenares de niños). Y la memoria también nos recuerda que fueron César Vidal y Ricardo de la Cierva los que opinaban entonces sobre la necesidad de esclarecer lo sucedido. Rescatamos en aquel momento las palabras de Agustín de Grado cuando dijo que "odiaba la retórica guerra civilista". Y ahora recordamos la declaración de Manuel Soriano a El Mundo el día antes de la huelga: "no hay una televisión más plural que Telemadrid." Todos tenemos memoria y todos tenemos historia. Algunos incluso hemeroteca.
¿MANOS LIMPIAS?
Quizás por pluralidad la dirección de Telemadrid entienda la opinión de Miguel Bernard, presidente del "denominado" sindicato Manos Limpias. El pasado viernes Telemadrid buscó y emitió sus declaraciones sobre una sentencia del Tribunal Supremo que desestimaba una de sus demandas contra las reuniones celebradas con dirigentes de Batasuna. Miguel Bernard se declara admirador de la extinta Fuerza Nueva y amigo personal de Blas Piñar. En sus entrevistas asegura que si en la transición "no hubiera existido una oposición de este tipo, llamésmole violenta, la transición se hubiera hecho de otra manera" (El Mundo 27 de febrero de 2005).
TELEMADRID CONGELA LA TARIFAS
En ocasiones, en nuestro afán por corregir la realidad negamos lo evidente. Esta semana la Comunidad de Madrid anunció la subida del transporte público un 3'5 por ciento el próximo año. No hay matices ni opiniones. Es un dato. Un dato que la propia consejera Elvira Rodríguez calificó de subida "bastante contenida". Subirán todas las tarifas y abonos a excepción del billete sencillo, que mantendrá su precio actual. En el informativo de las 20:30, sin embargo, se optó por este rótulo: "Madrid congela los precios del transporte." ¿Qué diremos el 1 de enero?
LA ETERNA AUSENCIA
Esta semana la Comunidad de Madrid concedió las subvenciones a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Obtuvieron los fondos la AVT y la Fundación de Víctimas del Terrorismo. Se dijo en el informativo que "son las únicas entidades de carácter nacional que se ocupan de las personas que han sufrido atentados y de sus familiares."
Se obvió, una vez más, a la Asociación de Afectados del 11-M, cuyo estatuto (artículo 5) reconoce que su ámbito de actuación geográfico será todo el territorio nacional. A propósito, agradecemos el apoyo de esta asociación, como el de tantas otras, que el pasado lunes apoyaron con su presencia la presentación de la campaña salvemos telemadrid. Rechazamos de la manera más contundente, del mismo modo, las agresiones sufridas por varios compañeros del Comité de Huelga cuando intentaron acceder a las dependencias de los servicios informativos el pasado día 5. Pluralismo violento en su máxima expresión.
www.salvemostelemadrid.es
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