BOLETÍN 27 DE FEBRERO 2007 Imprimir

IMAGINEMOS…

Es tan ingrata nuestra realidad que resulta tentador cerrar los ojos e imaginar.

Imaginar, por ejemplo, que nuestro medio recobra la coherencia, y con ella, nosotros, sus trabajadores, recuperamos el orgullo de trabajar en un proyecto común que consideramos necesario. Imaginar, por ejemplo, que nuestro trabajo se respeta y que quienes dirigen este medio son, a su vez, respetados, no por una imposición jerárquica sino porque son dignos de esa consideración. Imaginar, por ejemplo, que los redactores son tratados como periodistas, que la información prima sobre la política y que los informativos pretenden hacer justicia a la realidad y no a una visión ridícula y sesgada de la misma.


Esa ensoñación nos podría llevar a otra, más seductora aún. La que nos permitiría pensar que, en realidad, la realidad no ha sido tal. Sólo un sueño, un sueño perverso, propio de pesadilla, que nuestra imaginación sitúa en un merecido olvido. A cambio, pensaríamos que el compromiso de este medio siempre ha estado con la ciudadanía y no con la Puerta del Sol, que a los trabajadores nunca se les ha sancionado ni despedido por defender sus derechos, que a los periodistas no se les ha arrinconado, silenciado o despedido, que los presentadores no aparecen con grotescos adornos, o que no se descalifica o insulta a nadie por trabajar en Telemadrid.

Casi en un estado de nostalgia nos dejaríamos llevar por un recuerdo no tan lejano en que el ambiente de trabajo era agradable e incluso, con la perspectiva del presente, envidiable. Cuando Telemadrid no protagonizaba escándalos ni sustentaba polémicas. Cuando sólo se limitaba, con mayor o menor fortuna, a informar.

Y volveríamos a la realidad, a la dura constatación del día a día, para comprobar que, en efecto, vemos la diferencia, la abismal diferencia de la que esta dirección se enorgullece y que a nosotros sólo nos permite medir la fractura que nos separa de nuestro pasado más reciente. Acabaríamos inevitablemente refugiándonos en otro lema publicitario, deseando acogernos a él y conjugarlo en pasado: ¿Qué pasaría si nunca pasara nada?, ¿qué pasaría si nunca hubiera pasado nada?



CUESTIÓN DE MATIZ


Pero pasa. Ha pasado y sigue pasando. Y a veces lo que pasa pasa casi inadvertido. Ayer jueves nos hicimos eco de la última encuesta del CIS. La información de la agencia EFE aseguraba que el PSOE aventaja al PP en 1’2 puntos, la menor distancia de la legislatura.

Telemadrid afirmaba en el telenoticias del mediodía que “sólo 1’2 puntos separan al Partido Popular del Partido Socialista en la estimación de voto”. El adjetivo “sólo” es un matiz, una apreciación, pero tiene lógica. No parece una diferencia abultada. A continuación, el CIS reproduce la valoración de líderes. Afirmaba EFE que “José Luis Rodríguez Zapatero es el líder político más valorado, con una nota media de 4’93, frente al 4’76 por ciento del anterior barómetro. Por su parte, el presiente del PP, Mariano Rajoy, es el único dirigente político que desciende, al pasar de 3’71 a 3’69 puntos.”

Aquí ya no parece tan lógica la interpretación de Telemadrid. Aseguramos en la misma información: “Zapatero vuelve a suspender, con una valoración de 4’93 puntos, aunque sigue siendo el mejor valorado.” Pese al aparente esfuerzo por compensar, pasamos del matiz a la desinformación. ¿Por qué no mencionamos al líder de la oposición?

Habrían bastado unas palabras para completar correctamente la información. Y también en ese caso habría sido oportuno el matiz tan del gusto de Telemadrid: “sólo” 3’69 puntos se podría haber añadido. Pero sobraría igualmente.


DEL 11-M Y SUS JUICIOS


Sobran muchos otros calificativos, valoraciones de parte, juicios de valor y demás consideraciones personales. Pero en ocasiones esta confusa mezcla de opinión e información llega a extremos auténticamente delirantes.

Delirantes son algunas de las cosas oídas en los informativos de Telemadrid sobre el desarrollo del juicio a los supuestos autores del 11-M.

Nos situamos en el lunes 19 de febrero. Se afirma en una entradilla: “Zougham ha estado de nuevo seguro y firme en sus afirmaciones, dice sentir a España como su propio país, y da una respuesta aparentemente coherente a cada cuestión que se le ha planteado… Tras él respondía a la fiscal este hombre: el sirio Basil Gayoun, al que Olga Sánchez considera también autor material. Ha contestado con enorme aplomo…”

Ahora Telemadrid confiere a los presuntos terroristas enorme aplomo, seguridad en sus respuestas y aparente coherencia. Y reforzamos esa idea con este rótulo: "BASEL GAYOUN, MUY SEGURO EN SUS RESPUESTAS”

Con idéntica ligereza se podría afirmar que esto no es sino un ejercicio de enorme cinismo, de segura incongruencia y aparente periodismo.

¿Desde cuándo somos nosotros quiénes debemos juzgar la coherencia de las respuestas de los procesados? , ¿Seríamos, somos, igual de benevolentes con otros acusados, por no hablar de condenados por pertenencia a la organización terrorista ETA?

La implicación de Telemadrid en la teoría conspirativa del 11.M ha alcanzado ya tal grado de irresponsabilidad que supera cualquier otro episodio de parcialidad atribuible a esta dirección.

Y sus consecuencias son también más serias y graves, porque está en juego el carácter institucional de Telemadrid como medio público. Cuando sin pruebas, sin fundamentos demostrados, contradiciendo una instrucción judicial de años, damos pábulo, promocionamos y fomentamos esa teoría, nos convertimos en cómplices de esa conjetura. Cuando incurrimos en ello se ignora que nuestra responsabilidad es muy superior a la de un medio privado. Y se obvia que nuestra irresponsabilidad, también.


GOLPE DE RÉGIMEN


Sin embargo, un simple análisis permite establecer que subyace algo aún más dañino que la irresponsabilidad. Existe la intención manifiesta de sumar a nuestro papel de informadores también el de jueces, articulando un juicio paralelo en línea con otros medios.

No se puede entender de otro modo la contratación de Luis del Pino como comentarista de Telemadrid. Del Pino ha basado su meteórica carrera periodística en un único hecho: cuestionar la instrucción judicial del 11 y construir todo un entramado de sospechas, dudas y enigmas que implicarían al actual Gobierno y a los Servicios de Seguridad del Estado.

Su último libro se ha publicado esta semana. Se titula “Golpe de régimen”. Como el titulo indica, la supuesta conspiración pasa de sugerencia a verdad revelada. En un reciente artículo, Luis del Pino concluía su exposición con esta frase: “La información os hará libres”.

Este autor se ha convertido en analista del juicio para Telemadrid. Interviene casi a diario en el programa “Alto y Claro” y su testimonio ha sido reproducido en numerosos informativos y espacios de Telemadrid durante los últimos días.

Dentro de unas semanas este medio emitirá un nuevo documental realizado por Luis del Pino, a semejanza del que se proyectó el año pasado titulado “Las sombras del 11 M”.

El problema no es que Telemadrid emita sus opiniones. Caben perfectamente, al igual que otras, en informaciones plurales y amplias. La cuestión es que Luis del Pino y su teoría se han convertido en nuestra única referencia informativa sobre el 11M, a excepción del diario El Mundo. Tanto es así que nuestra página web dedica un espacio propio, en el apartado de programas informativos, a su anterior trabajo “las sombras del 11M”.

En la página se puede leer que este reportaje ha sido producido por los servicios informativos de Telemadrid en colaboración con Luis del Pino. Lo cierto es que este reportaje fue un trabajo exclusivo de Luis del Pino, por el que cobró de Telemadrid, para el que utilizó los fondos documentales y visuales de Telemadrid, en el que no colaboró ningún periodista de Telemadrid, y que se negaron a firmar los técnicos que tuvieron que editarlo.

Pero hilando con las teorías conspirativas, quizás alguien debería explicar por qué en esa misma página oficial de Telemadrid, figura el siguiente enlace: “Consulta las 215 preguntas que el PP presentó en el Congreso para que fuesen respondidas por escrito por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.”

“Sólo” se trata de una sugerencia para que nadie pueda dudar de nuestra pluralidad y objetividad. Igualmente “sólo” sugerimos que no se permita a los presentadores aparecer con orejas de asno en el estudio, aún a riesgo de que dicho presentador lo considere un atentado a su libertad de expresión. ¿Qué pasaría si nunca pasara nada? En verdad pasa mucho, aunque para esta dirección parece que nunca sucede nada.



www.salvemostelemadrid.es