El oráculo de Tertsch

TertschEl inefable Hermann Tertsch dejó escrita su opinión en Twitter: “Todas las televisiones en Madrid emitiendo.  Salvo Telemadrid, maniatada por los sindicatos en contra de la voluntad de dirección y redacción”. Pero el profeta no quería dejar a sus fieles sin su columna del Diario de la Noche. Tertsch intentó eludir así el derecho de los trabajadores a la huelga y dejó grabada su opinión sobre la repercusión de la huelga general… 24 horas antes de que esta se produjera.

La plataforma Salvemos Telemadrid no tardó en denunciar los hechos y ha recogido las palabras que dejó grabadas Tertsch. “La huelga estaba condenada al fracaso. El objetivo de la huelga era disparatado y por eso estaba condenada al fracaso”, afirmó el visionario, para decir a continuación que “el país tiene los mismos problemas que hace 24 horas”. Más tarde tuvo que admitir en las redes sociales el apaño, afirmando que “he grabado cuando el sindicalismo totalitario nos ha dejado. Y verá lo adecuado del comentario. Querían que callara. Pues no”. Esta grabación supone una vulneración del derecho de huelga, al adelantar el trabajo que tendría que haberse realizado el día 14. Tertsch tuvo que recular y leer el mismo texto en directo al día siguiente, pero con el comité de huelga detrás, dejando otra imagen para su archivo del ridículo personal.

El calumnista se defendió en ese foro diciendo que había escrito un editorial y no una crónica, arrogándose (con la arriesgada asunción de que la pieza se inscribe en ese género periodístico) el derecho a hablar en nombre de una empresa que pertenece a todos los madrileños.

Un particular, Miguel Ángel Gallardo, ha demandado ante la Comisión de Quejas de la FAPE a este señor por una posible falta de deontología al hacer una valoración de unos hechos cuando todavía no se habían iniciado: “No somos capaces de imaginar las explicaciones, o aquí alegaciones, que pueda dar el supuesto periodista, pero sea cual fuere la resolución de la FAPE, lo que desearíamos es poder publicarlas íntegramente lo antes posible. No hace falta ser licenciado en filosofía para calificar deontológicamente los hechos ya publicados, ni tampoco es imprescindible la más rigurosa aplicación del imperativo categórico ni complejas disquisiciones de lógica deóntica”.

(UGT La Parabólica 225)

Relacionado: www.miguelgallardo.es/telemadrid.pdf