La crisis no se ha acabado, tampoco la de Telemadrid

 

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La crisis no se ha acabado ni podemos olvidar para su resolución a los que se han quedado atrás. Esto vale para la situación económica en general y para la de Telemadrid en particular. En el caso de la televisión pública madrileña los “daños colaterales” son fácil de delimitar, 861 despedidos y nunca más contratados.

Al final el gobierno del Partido Popular vuelve al inicio de la legislatura en cuanto a las cifras del paro y devuelve a seis meses de las elecciones parte de los impuestos que subió o de las pagas extra que retiró. Pero la tormenta si es que ha pasado no ha sido una lluvia fina de la que ya nos podemos olvidar. La crisis mantiene a familias enteras sin recursos, malnutrición infantil, malas perspectivas de futuro para los jóvenes, etc, etc.

Lo mismo ocurre con Telemadrid. El Partido Popular ha perdido la mayoría en el consejo de administración de la televisión pública y ya no podrá dictar líneas editoriales ni contratar a periodistas saltándose los procedimientos reglados. Y justo cuando ha perdido ese poder dice que hay que despolitizar el consejo de administración. Por cierto, se olvida que hay un libro de estilo y unos principios fundacionales vigentes que llevan diez años sin cumplir.

Como prueba de los nuevos tiempos Telemadrid retransmite la manifestación del Orgullo Gay y obtiene una buena audiencia. Algunos comentaristas lanzan ya las campanas al cielo y nos cuentan que la tormenta ha pasado.

Pero no. Para poder llegar a ser la última autonómica y destacar por su manipulación partidista antes tuvo que despedir en un ERE a la plantilla que accedió al puesto de trabajo por concursos públicos de empleo publicados en el BOCAM o por otros procedimientos reglados.

A los periodistas de informativos les sustituyó por redactores contratados a dedo vinculados en muchos casos al partido por razones ideológicas o familiares. Al resto de la redacción y al personal técnico (sí, fueron despedidos todos los cámaras, todos los montadores, todos los productores, etc) no les han vuelto a contratar, ni siquiera en las empresas privadas que ahora se encargan de hacer el mismo trabajo pero generando peores sueldos y unos beneficios empresariales para Telefónica, Enrique Cerezo o Ana Rosa Quintana. Que nadie se extrañe si se produce luego devolución de favores con puertas giratorias, áticos investigados en el juzgado o entrevistas dulces a la persona al frente de la Comunidad de Madrid.

Si se despide a los que han demostrado mérito y esfuerzo en unas oposición y se les sustituye por personal que no ha tenido que presentar esas credenciales, lo lógico es que pase lo que ha pasado. La manipulación ya sin frenos se ha incrementado y las audiencias han seguido decreciendo entre continuos fallos técnicos y programas cuyos contenidos no tienen nada que ver con la realidad de los madrileños.

La crisis fue en este caso una mera excusa. Los despedidos lo fueron porque una buena parte de la plantilla se oponía a la manipulación, hacía fuerza dentro para evitarla en la medida de sus posibilidades y la denunciaba fuera por medio de Salvemos Telemadrid, cuyo archivo les animo a visitar.

Ahorro, ¿qué ahorro?

Según los presupuestos del 2015, la aportación directa de la Comunidad de Madrid por la vía del contrato-programa, asciende a 68.800.000 euros. Apenas un millón menos que en 2014 y sólo dos millones menos que en 2013. La mitad del dinero público de la subvención directa de la Comunidad de Madrid al Ente Público Radio Televisión Madrid irá destinado a “externalizaciones” con empresas y productoras privadas.

Ese es el ahorro próximo a cero. Pero en Telemadrid se ha despedido a los legítimos trabajadores que tenían a gala hacer una televisión para todos (y que se sentían respaldados por haber obtenido unas plazas por su propio esfuerzo).

Así que la tormenta no ha pasado ni era una lluvia fina. Cualquiera que quiera resolver Telemadrid tendrá que abordar esa situación, lo mismo que se han devuelto impuestos y pagas extra, pero también se va a atender este verano el problema de los niños sin comedor. No olvidemos que los que se oponían a la manipulación están fuera y sus responsables siguen dentro.

Un trabajador despedido de Telemadrid

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